El arbitro mira el reloj y pita el final de la primera parte, los jugadores se dirigen hacía el túnel de vestuario y el partido acaba 2 - 3. ¿Qué te ha parecido el partido hasta ahora Paco?
Realmente el gol del equipo local ha sido de lo peor que he visto en mucho tiempo, no sé como el arbitro no ha visto esa agresión tan clara al portero … Estoy muy indignado con la actuación del arbitro en ese jugada.
En cambio el gol del equipo visitante ha sido impresionante, han sabido trabajar en equipo y eso les ha llevado a poder empatar el partido. Una gran jugada del delantero!
Con su segundo gol se han puesto por delante en el marcador durante pequeños instantes, el portero del equipo local ha sido patoso al no interceptar ese chute a puerta tan desviado del jugador visitante.
Con el segundo gol el equipo local ha demostrado su fortaleza y dureza, ha sido un marcado desde fuera del área en toda la escuadra que el portero del equipo visitante no ha podido ni ver.
Casi al final del primer tiempo el equipo visitante en un contra-ataque el delantero ha marcado su hatrick dejando al portero en el suelo, después de dejar a todos los defensas atrás sin posibilidad de llegar su alcance.
Planetas alineados tiran piedras que veo caer como bolas de fuego, chocan contra el cristal de esta ventana. Todo se empieza a destruir y cae magma, un magma que derrite gatos de plástico que hacen miuamiau noches de brujas gris y azul amanecer, gatos muertos por no dejar dormir.
Gritos, llantos y gemidos se pueden escuchar a la perfección. El mundo se ha vuelto loco al ver como se caen las estrellas, nadie quiere recogerlas.
Es el momento de pagar las deudas, el espagueti volador quiere vengarse de los infieles por su fechorías. Todos huyen hacía el centro del universo sin saber que allí van a encontrar una muerte lenta y dolorosa. Las falsas compañías desaparecen, queda la familia. (Si la tienes)
Quien ha destruido la familia no tiene salvación, únicamente le queda esperar su turno viendo pasar uno a uno los condenados por no saber estar unido a quien es de su sangre.
Madres, padres, hijos, abuelos, tíos y primos se arrepienten, lloran por su gran error. Pero se acabó, espagueti no concederá ninguna salvación.
Las familias se van de domingo. Comen pollo a l’ast, paella o preparan una barbacoa para ver como se hace justicia divina.
Me despierto atontado y al mirar el reloj refleja las 12:13, mierda hoy llega May. Aún he de ducharme y afeitarme, de un salto salgo de la cama y me meto en la ducha. Me quito la ropa sin darme cuenta, el agua caliente no funciona y he de ducharme con agua fría. Cinco minutos después salgo camino al aeropuerto.
Bajo corriendo por la calle y se me caen todas las monedas del bolsillo, ¡mierda! Las recojo todas lo más veloz que puedo y al fondo veo al bus pasar… El día no puede empezar peor…
Voy hasta la parada, son las 12:35 y aún no pasa el 24, decido ir en metro hasta plaza catalunya y allí coger el tren. El avión llega 13:45 estoy a tiempo de llegar… Al cruzar la calle para bajar hacía el metro veo al maldito bus pasar, me dan ganas de tirarle una piedra y matar al maldito conductor. Pero
se me escapa la oportunidad, sigo corriendo hacía el metro. Sin billete no queda otra opción que colarme. Entro detrás de una señora mayor, ésta se pone a gritarme y decido ignorarla, no tengo tiempo que perder.El metro está esperando, puedo pasar justo antes de que se cierren las puertas y hagan de mi un bikini. Sudando la gota gorda, miro al suelo y me doy cuenta de que llevo una sandalia y una zapatilla… La gente me empieza a mirar raro…
Sin complicaciones aparentes (exceptuando las miradas indiscretas por mi calzado especial) llego a mi parada. Me bajo y me pongo a correr como alma que lleva el diablo, cuando giro la cabeza veo a un pastor alemán que me persigue y al se seguridad detrás del maldito chucho. Tengo muy mala suerte y me caigo al suelo, cagada. Me levanto con la ayuda de armario de seguridad, me pregunta si estoy bien y por qué corro así. Le doy una breve explicación, me mira y dice — Pues corre chico, te queda media hora para que
llegar y el tren casi ha salido —
De puro milagro el tren llega a la hora, puedo cogerlo casi por los pelos, el trayecto empieza lento. No puedo dejar de mirar la hora y ver que los minutos pasan y pasan… pero el tren casi no avanza. Salimos del túnel y el tren empieza a ir más rápido, rezo para que no haya ningún contratiempo y todo vaya bien desde este momento.
Faltan 20 minutos para que llegue el avión, aún no ha llegado el tren.
Después de un viaje tortuoso y lento llego a la estación de tren, al bajar salgo corriendo (esta vez nadie me sigue para morderme).
Miro el reloj, las 13:50. ¡Miiiiiiiiiierda!
Cojo un carro que uso como patinete, seguridad me sigue. Pero yo ya te veo a lo lejos
con cara de enfadada… Me caigo por el camino, casi me doy de boca, pero voy corriendo los
últimos metros que me quedan hasta ti y al llegar nos abrazamos. Me
preguntas con cara de enfadada — ¿Qué ha pasado? — te respondo con un simple — Nada, luego te cuento –.
Sé que cuando lea esto no se enfadará, le hará gracia y nos acordaremos del día que llegó durante mucho tiempo.
Intentando sacar fuerzas, la última semana ha sido la peor en esta guerra. Se ha desmontando la estrategia y ahora los planes son otros. Desde que el enemigo destruyó las trincheras luchar no es tan fácil y seguramente no llegue la paz cuando los de mi bando esperábamos. Seguimos luchando día y noche para ganar al enemigo que nos lo pone difícil, los infieles del lado oscuro tienen que morir.
Negociamos la paz, hablamos con los aliados pero no llegamos a un acuerdo y la lucha persiste hasta limites insospechados… No nos rendimos, seguimos al píe del cañón con nuestras armas disparando al enemigo intentando derrotarle. Pero por muchos que disparamos, muchos blancos que alcancemos y objetivos que cumplimos parece que el enemigo es fuerte.
Pensamos en nuevas estrategias de guerra, nos deshacemos de nuestras pertenencias dejándolas escondidas a dos metros bajo tierra y así podemos salir sin miedo del escondite. A por todas, armados hasta los dientes y disparando sin mirar donde apunta el arma.
Una feroz lucha entra el comando japonés y la resistencia, heridos por doquier y muertos en las cuentas. Sabemos que aunque quede uno de los nuestros, este se sentirá orgulloso por la victoria.
Así es, al abrir los ojos vemos que el enemigo ha caído y a nuestro alrededor crecen otra vez jazmines, flores de colores y praderas. La playa vuelve a llenarse de bañistas, domingueros hacen sus barbacoas y nosotros contemplamos desde la cima que todo vuelve a ser normal. Pero ahora hemos vencido al feroz enemigo japonés, por fin somos libres.
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